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El día de hoy

Viernes 20 julio 2:30 AM

"Reflexiones nocturnas de una mente fugaz; entre dimes y diretes saboreando el café de media noche".

El día de hoy me recuerda que la vida es una lucha constante, pero también que luchar no es sinónimo de vencer. A veces luchar es asumir la responsabilidad de lo que nos ocurre en el momento y aceptarlo y seguir en la batalla, aunque a veces no habrá victoria. Pero la victoria puede traducirse en nunca darnos por vencidos. Muchas veces pensamos que cuando nos lanzamos al círculo de la vida siempre debemos ganar.

¿Hasta dónde luchar? ¿Hasta cuándo luchar? “Hasta que tenga fuerzas para que mi función interior se realice o sea agradable a Dios… entonces cuando mi interior sea maravilloso… lograré superar las dificultades que se presentan en mi exterior”

A veces creemos que es más fácil tener el control de lo externo, es decir, de lo que nos rodea. Tal vez porque podemos verlo y palparlo, pero es más difícil remover nuestro interior y descubrir esos demonios interiores: impulsos, pasiones y emociones que nos llevan por el lugar equivocado en nuestra vida y que en ocasiones se hace tan difícil controlarlos.

Cuando alguien nos dice algo y respondemos sin pensar, solo con las emociones o con pasión y decimos o hacemos cosas que hacen daño a los demás… esos demonios interiores que no logramos controlar y que nos dañan y en el camino afectan a los que están a nuestro alrededor nos hacen ser animales irracionales y cobardes.

Debemos luchar por ser personas dignas y cumplir con algo tan facil de expresar y a lo que llamo la Religión Universal: Amar a Dios sobre todas las cosas y al Prójimo como a uno mismo.